jueves, 9 de mayo de 2013

INVITACIÓN A VER VÍDEOS EDUCATIVOS


ESTIMADOS Y ESTIMADAS DIRECTORES/AS DE LA GRANJA (CHILE): 

LOS INVITO A VISITAR LA DIRECCIÓN "http://www.facebook.com/consultoradepunet" (PINCHAR DIRECCIÓN) EN DONDE PODRÁN ENCONTRAR VIDEOS DIVERSOS SOBRE EDUCACIÓN, QUE CONTINUAREMOS DISPONIENDO PARA USTEDES.ESTARIAMOS MUY AGRADECIDOS SI LOS COMPARTEN CON SUS EQUIPOS DE EDUCADORES Y OTROS PROFESIONALES DE LA EDUCACIÓN. CORDIALMENTE. 

Gabriel de Pujadas Hermosilla 
Para mayor información visítenos en:
www.depunet.cl 
o escríbenos a depunet@gmail.com
Teléfono:  (56-2) 2946 41 98

jueves, 2 de mayo de 2013

ESTUDIAR NO TIENE SENTIDO, APRENDER SI LO TIENE




SIEMPRE INTERESANTE LO QUE ESCRIBE 
JAVIER MARTINEZ ALDANONDO.

POR ESO LA CONSULTORA EDUCACIONAL DEPUNET LO DIFUNDE.
Estudiar no tiene sentido, aprender si lo tiene
Javier Martínez Aldanondo

No puedo, tengo que estudiar. ¿Recuerdas esa frase? Imagino que hace ya mucho tiempo que no la pronuncias. Sin embargo, yo sigo escuchándosela a mis sobrinos y me temo que más pronto que tarde, se la oiré decir también a mis hijos. Volvamos  momentáneamente a nuestra infancia: ¿Qué recuerdas con placer de cuando eras niño?¿Qué volverías a hacer si pudieras? ¿Aparece ir al colegio entre las opciones elegidas? ¿Echas de menos estar en clase de gramática, geometría o física? Si te pido que me cuentes algún recuerdo agradable del colegio, ¿Sería estudiar para los exámenes una de las cosas que disfrutabas? ¿O tal vez jugar con tus amigos en el recreo? ¿Es estudiar algo que recuerdas con especial agrado? La gran mayoría de niños hacíamos todo lo posible por evitar estudiar así que imagino que difícilmente es algo que te gustaría volver a repetir. Exactamente lo mismo que pasa con los niños actuales. El mayor premio del colegio era salir de él, terminarlo. Uno de los sueños que más se repite entre los adultos consiste en creer que todavía te falta una asignatura para terminar la universidad. Menuda pesadilla…
¿Por qué estudiar? En algún momento, alguien decidió que hay determinadas cosas que es imprescindible saber y que la mejor manera de aprenderlas es estudiando. Cada vez que tomo el Metro, revivo la misma escena: me topo con algún estudiante de pie, leyendo detenidamente un cuaderno con apuntes (o unas fotocopias de un libro o de una presentación en powerpoint que previamente subrayó) y repitiendo en voz baja lo que lee tratando de grabárselo en la memoria. Absurdo e inútil pero lo más normal del mundo.
La vida de un estudiante se divide entre lo que hace en el aula y lo que hace fuera de ella. Cuando está en el aula, su labor consiste en ir subrayando el libro mientras el profesor “hace clase” y en caso de que no exista libro, en tomar apuntes de lo que dice o de lo que escribe en la pizarra (incluso están apareciendo defensores de usar powerpoint para mejorar el aprendizaje). En una clase apenas existe interacción, la mayor parte del tiempo es un monólogo del profesor y resulta muy poco frecuente que los alumnos hagan preguntas. Cuanto más pasivo es un alumno, menos aprende. Fuera del aula, dado que no confiamos en que los alumnos aprendieron por el mero hecho de leer el libro o escuchar al profesor, el tiempo se dedica a estudiar para los exámenes. Un antiguo refrán afirma que “el saber no ocupa lugar”.El fin que persigue el acto de estudiar (saber más) es encomiable pero puede resultar contraproducente e incluso perjudicial dependiendo de cuál de las 2 definiciones sea la que manejemos.
1. Para muchos, estudiar es casi siempre sinónimo de aprender de memoria para repetirlo en un examen. Esta definición acarrea algunos inconvenientes graves:
a. Aprender de memoria implica que, demasiadas veces, aprendes cosas sin entenderlas. Evidentemente, no es posible aprender sin entender lo que aprendes pero muy a menudo, nuestros hijos (al igual que nosotros cuando éramos colegiales), estudian, es decir memorizan, gran cantidad de cosas sin comprenderlas. Y lo que todavía es más preocupante es que es perfectamente factible que memorices algo sin entenderlo y aun así seas capaz de sacar buena nota en un examen. La historia de la niña que responde las preguntas del viajero con que comienza el artículo sobre los 5 mandamientos para la educación sigue plenamente vigente. Además, cómo estudiar es un proceso eminentemente individual (también los exámenes lo son) si no comprendes lo que debes estudiar, por mucho tiempo que le dediques, difícilmente lo entenderás a no ser que alguien te ayude y por ende, la única salida que te queda es memorizarlo.
b. Cuando estudias, aprendes cosas que no te importan lo que significa que no van a durar mucho tiempo en tu memoria. Estudiar no es tan solo tedioso sino que además es un método muy poco efectivo para aprender. Para confirmar este aspecto, pregúntate por qué olvidaste la inmensa mayoría de lo que estudiaste en el colegio o la universidad. Si no entiendes el por qué debes estudiar lo que te piden ni te interesa lo más mínimo lo que debes estudiar (y encima, nunca más te lo vuelves a encontrar en tu vida), sería una proeza extraordinaria que fueses capaz de recordarlo años después. Este artículo Exámenes empujan a estudiantes a olvidar pronto lo aprendido lo ilustra perfectamente.
Estudiar no equivale a aprender y tampoco sacar buenas notas es garantía de que tengas  conocimiento. Estudiar siempre ha tenido una connotación negativa: se percibe como algo  aburrido, falto de sentido, como una pérdida de tiempo (lo que lamentablemente la vida se encarga de demostrarnos innumerables veces). Estudiar es un acto obligatorio y no voluntario ya que si no te obligasen, no lo harías. Estudiar es un acto que no nace de tu propia iniciativa sino que es externo: los más interesados son los padres y los profesores. Estudiar es un acto planificado en un lugar y un momento concreto mientras que aprender ocurre las 24 horas del día y en cualquier sitio (hoy, el aula ya es el mundo entero). Cuando estudias, no tienes la posibilidad de escoger lo que estudias y por tanto, de discrepar, de contradecir o de abordar otros temas. En el colegio o la universidad, te irá bien siempre que respondas lo que el profesor espera, pero te irá mal si respondes lo que tú crees. ¿Necesitamos niños que repitan como loros lo que otros les dijeron? ¿Dónde queda tu capacidad de opinar y articular tus propias ideas? Ayer mismo, una entrevista a un experto europeo en empleo titulaba así: Hay que enseñar a tener iniciativa desde la guardería. En caso de considerarlo importante ¿sabría el colegio cómo enseñar “iniciativa”? En lugar de ocuparse de ayudarte a desarrollar la imaginación, la creatividad o la innovación, el foco del sistema educativo parece orientado a enseñarte a obedecer. Por eso, aunque siga siendo considerado un acto sagrado que nadie se atreve a cuestionar, estudiar de esta manera no tiene ningún sentido.
2. El viernes 12 abril, Kobe Bryant, 34 años, uno de los mejores jugadores de baloncesto de la historia se rompió el tendón de Aquiles  Es posible que Kobe no supiese demasiado respecto de dicha lesión ni de cuál es la función del más famoso de los tendones. Pero obviamente, la primera preocupación del deportista fue estudiar a fondo los casos de jugadores que han pasado por este tipo de lesión para saber si podrá recuperarse plenamente y en qué plazo. Estudiar, en esta circunstancia es algo totalmente distinto. Significa perseguir tus propios intereses y para ello, investigar, analizar, cuestionar, preguntar, interpretar, inferir, pronosticar, concluir, decidir… Aprender es un acto guiado por ti mientras enseñar es un acto guiado por el profesor. En este caso, hablar de estudiar, es hablar de imaginar, sopesar, profundizar, reflexionar, evaluar, cualquier cosa menos memorizar sin entender y luego repetir sin saber por qué. Estudiar empieza por identificar lo que te entusiasma, tener la libertad de decidir qué quieres aprender, hasta donde quieres llegar, qué medios utilizar, cómo demostrar lo aprendido, etc. Lo más increíble es que el diccionario de la RAE define estudiar comoEjercitar el entendimiento para alcanzar o comprender algo”. Aprender exige entender, por eso las máquinas no aprenden ya que no entienden el sentido de la información que tienen dentro. Y por eso, detrás de cualquier cosa que investigas, siempre existe un desafío, un objetivo que te mueve mientras que al estudiar en el colegio no hay ningún desafío ni motivación poderosa. Cada vez que imparto un taller, suelo preguntar a los participantes qué cosas les quitan el sueño respecto de su trabajo. Lo que me responden es siempre algo que les importa y por tanto, algo que están interesados en aprender porque les preocupa resolverlo para volver a dormir tranquilos de nuevo. Kobe Bryant no estudia acerca de su lesión sino que está aprendiendo una barbaridad todos los días acerca de la misma.
Lo que cabe esperar de la educación es que te enseñe cosas que serán las que luego utilizarás en todos los órdenes de tu vida adulta. Que te enseñe a leer, escribir o hablar adecuadamente tiene todo el sentido porque durante toda tu vida, dichas habilidades resultarán esenciales. ¿Sería absurdo que el colegio me enseñase a herrar caballos, forjar espadas, manejar un escudo y una lanza o aprender curtiduría? No menos absurdo que estudiar cosenos y derivadas, la tabla química, las células eucariotas o qué es una prosopopeya. Subrayar libros, tomar apuntes o estudiar y hacer exámenes es algo que, por fortuna, los adultos nunca más vuelven a hacer. De hecho, me sorprende que a pesar de la importancia que la sociedad le otorga al estudio, nadie jamás te enseñe a estudiar o a tomar apuntes. Como desarrollaremos en otra columna, aprender exige hacer. Y no me refiero a un hacer físico o manual sino a un hacer intelectual. La labor de un abogado no consiste en estudiar (ni tampoco nadie le hace un examen mensual) sino que todo lo que aprende lo aplica y su conocimiento se plasma en los “productos” que elabora: una estrategia legal, un escrito, un recurso, etc. El conocimiento de un médico se refleja en un diagnostico de un paciente y en el tratamiento que le recomienda. El conocimiento de un arquitecto se muestra en los planos que elabora, el de un periodista en los artículos o reportajes que escribe y así sucesivamente. Ninguno de ellos estudia ni rinde exámenes sino que aprende y “hace” gran cantidad de cosas. Estudiando adquieres únicamente información (que olvidas en poco tiempo) mientras que cuando aprendes adquieres experiencia. La manera de demostrar que sabes algo es haciéndolo, llevándolo a la practica y no únicamente hablando o escribiendo acerca de ello. En palabras de Einstein “El aprendizaje es experiencia, todo lo demás es información”. Cualquier joven que se matricula en una universidad lo hace con la esperanza de que esta le prepare para encontrar un trabajo que le permita ganarse la vida. Para ello, es imprescindible que le enseñe a hacer cosas y no sólo a estudiar y saber cosas.
Uno de los principales problemas de estudiar tiene que ver con la motivación. Lo que aprendes depende de tu actitud en el proceso de aprendizaje. La motivación lo es todo pero hay que ser consciente de que las personas no están interesadas en aprender (no es mas que un medio), sino en crecer, desarrollarse, mejorar, obtener algún logro. Si estudiar no me garantiza ninguno de dichos objetivos ¿para que voy a perder tiempo en ello? Las “recompensas” del aprendizaje (sensación de progreso, descubrir capacidades ocultas, reforzar autoestima, etc) tienen que ser motivantes para quien lo realiza. Recientemente apareció una noticia abogando por usar el ajedrez para mejorar el rendimiento escolar, un gran ejemplo de cómo estropear esta potente herramienta pedagógica. En lugar de aprovechar el ajedrez para que los niños aprendan a pensar, a planificar, a gestionar el tiempo, mantener la concentración, anticipar y diseñar estrategias o lidiar con la derrota, la brillante propuesta plantea desperdiciarlo para mejorar el rendimiento. No se pueden pedir peras al olmo…
Los seres humanos somos expertos en aprender (aunque no sabemos cómo lo hacemos) pero sabemos menos acerca de lo que nos gusta. El objetivo de la educación es precisamente, desarrollar tu capacidad de aprender (que ya es muy buena cuando llegas al colegio por primera vez aunque nunca dedicaste 1 minuto a estudiar) y no atrofiarla y sobre todo ayudarte a encontrar tu pasión, aquello donde enfocar tu ilimitada capacidad de aprender.
Dad al alumno algo que HACER y no algo que aprender, ya que el hacer tiene tal potencia que exige pensar y reflexionar (John Dewey). Nadie sabe nada hasta que lo aprende y por suerte, nos pasamos todo el día aprendiendo sin que nadie no esté enseñando. La educación tiene que ocurrir en el mundo real, sin sillas, aulas o pizarras. Para aprender hay que vivir la vida en lugar de estudiar libros, hacer exámenes y llenar la memoria de los jóvenes con información que no les interesa. Estudiar no tiene sentido, aprender sí. Los jóvenes siguen asistiendo a colegios y universidades a estudiar (memorizar) y no a aprender (experimentar) llegando a extremos ridículos como realizar exámenes de ingreso a niños de 4 años. Fruto de la obsesión por el estudio y las notas, muchos niños no entienden lo que estudian y tampoco entienden porque lo deben estudiar, no le encuentran sentido generando un rechazo que en ocasiones se arrastra durante toda la vida. Aprender por el contrario te empuja a estudiar algo que te interesa, bien por que quieres saber más (hobby, curiosidad) o bien por que lo necesitas para hacer algo que te importa (dar seguridad a tu familia,  desarrollarte y promocionar, ganar más dinero, sentirte bien, ayudar a otros, etc). Cuando preguntaron a uno de los periodistas más reconocidos de Chile cuál es su meta en la vida, respondió: “no dejar pasar un día sin sentir que fue interesante, novedoso y que aprendí algo nuevo”. No es casualidad que muchas personas, después de jubilarse, decidan ponerse a estudiar (incluso en la universidad) aquello que siempre l es interesó por el mero placer de aprender y sin ninguna presión añadida. Como siempre escuché en mi casa, “sarna con gusto no pica”.
El 28 de mayo, dentro de los webminar regionales que ofrece Knoco, impartiremos el webminar “Por qué las organizaciones no pueden continuar operando sin gestionar sus activos intangibles”.

Catenaria - Gestión del ConocimientoLa Concepción, 141 of. 505 / Teléfono 56 - 2 - 2905404 / Mail: jmartinez@catenaria.cl /
Santiago, Chile

viernes, 12 de abril de 2013

CALIDAD DOCENTE Y CALIDAD EDUCATIVA


CALIDAD DOCENTE Y CALIDAD EDUCATIVA.
Profesor Gabriel de Pujadas H.
Enero, 2013

Quizá uno de los problemas más serios que tiene la educación hoy día, es la calidad profesional de aquellos que trabajan directamente con un universo de estudiantes cada vez más numeroso y diversos en sus modalidades culturales y socio económicas.
Estas deficiencias, muchas veces denunciadas con fuerza por los padres de familia y autoridades educacionales, pueden tener raíces profundas no solo en los orígenes de trato y valoración hacia los profesionales de las educación, sino en las formas como éstos han sido formados y como ellos continúan sus procesos de capacitación o perfeccionamiento docente.
Se reconoce, en primer lugar, que la falta de estímulos de superación son bajos y escasos para estos profesionales. Escaso sueldo, altas jornadas de trabajo, estudiantes poco dotados por razones diversas, aislamiento geográfico, fallas en las fuentes de acceso a la capacitación y materiales didácticos, falta de apoyo técnico en sus tareas cotidianas, especialmente las llevadas a cabo en el aula, deterioro del trabajo en equipo, clima organizacional no democrático y poco estimulante para la creatividad y la innnovación, exigencias normativas centrales que no permiten flexibilidad curricular, etc. Más largo podría ser este listado si así nos propusiésemos, pero no es el caso en esta ocasión.
Se reconoce, en segundo lugar, que existen fallas notables en la formación de las nuevas generaciones de profesores (maestros, educadores, etc.). Carencias que surgen, básicamente a mi juicio, de un enfoque errado de lo que debe ser un educador. Cuando un futuro profesor se está formando en la Universidad y/o en las Escuelas Normales, éstas han suplido la formación
didáctica, es decir, la capacidad y arte de enseñar, por la capacidad de producir nuevos aprendizajes intelectuales.
Todos los esfuerzos, actuando quizá como caballos con enteojeras, se dirigen a producir más aprendizajes, que muchas veces son poco pertinentes y significativos para aquellos que son “receptores” de los vanos intentos que hacen los profesores para que sus alumnos/as aprendan “lecto-escritura” y “cálculo”, como ejes centrales del aprendizaje. Todo se encamina hacia ello: las pruebas nacionales e internacionales (que no nos dicen nada de cómo enfrentar los bajos resultados obtenidos), las pruebas de evaluación de los profesores (que tampoco dicen mucho), el diseño curricular centralizado, la desvaloración de otros conocimientos (de naturaleza no intelectual), las medidas financieras que surgen de dichas mediciones, las imágenes de los centros educativos en las comunidades que los circunda, etc. Todo se focaliza hacia este esfuerzo donde participan organismos nacionales e internacionales, sin que exista, efectivamente, una evaluacuión de las evaluaciones que se están llevando a cabo.
Los educadores poco o nada han dicho, quizá porque no tienen que decir o sencillamente porque no participan del poder político de turno. Y aquellas agrupaciones de maestros que son poderosas, están más preocupadas de sus rencillas de poder que de elaborar “un discurso pedagógico” mediante el cual los profesores puedan decir lo que piensan y sienten sobre su tarea educativa. En otras palabras, es necesario asumir nuevos enfoques.
La propuesta que nos surge es que el eje de la discusión y acción educativa es preciso cambiarlo desde el aprendizaje (con el actual predominio de las ciencias de la educación) a la didáctica o arte de enseñar, con un claro predominio de lo teórico-práctico, salvando así la carencia de las antiguas escuelas normales que eran muy prácticas, pero no tenían fundamentos teóricos y la inclinación actual de las universidades, con su inclinación a la valoración de lo teórico y poca importancia de lo práctico de la enseñanza. Un nuevo equilibrio debe surgir de estas dos fuentes que no pueden continuar por caminos separados.
Este nuevo equilibrio nos permitiría ayudar a cambiar la calidad docente y con ello la calidad educativa, partiendo del supuesto que el motor central del sistema educativo son los profesores, insertos en los distintos cargos de la administración del sistema y de los centros educativos. Una política educativa que no comprenda que la educación es tarea de enseñanza de nuevos métodos y de utilización de recursos mentales, sicosociales y tecnológicos que nos proveen de la información, más que una tarea de aprendizajes de contenidos por parte de los estudiantes (por lo demás, impuestos como corazas medievales), es una política educacional condenada a un nuevo fracaso, tal como se observa en las actuales reformas educativas de nuestros países.
Al profesor le compete, en primer lugar, desempeñar una eficiente, eficaz, relevante y pertinente enseñanza de acuerdo a las características de sus estudiantes, para que desde ahí surjan los aprendizajes que son necesarios para que éste se pueda desenvolver adecuadamente en su vida social, familiar y laboral del futuro que le competerá vivir.
Esta tarea, dicha fácilmente en el papel, es una ardua y larga tarea de modificación en la formación y capacitación de los profesores. En ella será posible encontrarse con intereses creados de grupos de poder, estancamiento y momificación de las estructuras sindicales o gremiales, profesores/as desencantados, un sistema burocrático lento y perezoso, unos empresarios de la educación que solo quieren lucrar con la misma olvidando su finalidad de bien común y servicio a los más pobres, etc. Muchos obstáculos que seguramente no tendremos, como generación, verlos desaparecer, ya que ellos están enraizados en la propia naturaleza humana representada fielmente por el sistema educacional y sus actores concurrente.

LAS COMPETENCIAS BÁSICAS DEL CURRÍCULUM Y LA ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD


LAS COMPETENCIAS BÁSICAS DEL CURRÍCULUM Y LA ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD
Jesús Domingo Segovia y Juan de Dios Fernández Gálvez
Universidad de Granada

1.      Reflexiones previas. A vuelta con las competencias básicas
Vivimos en contextos cada vez más multiculturales y plurales y es cada vez más evidente que los tejidos social y educativo están marcados por una heterogeneidad estructural creciente. Según esto, el mayor desafío de nuestra sociedad está en aprender a vivir en un mundo de interconexión entre gente diversa. En este marco de complejidad creciente son evidentes, de una parte, nuevas posibilidades de crecer y ser, si somos capaces de encontrar respuestas creativas y justas, entre las diversas maneras de percibir, comunicarnos y vivir. Pero también se da el riesgo de acrecentar la fractura social y educativa entre la población integrada y la perteneciente a bolsas de dependencia o que vive en zonas de exclusión, vulnerabilidad y olvido.
Para comprender el mundo de hoy, es preciso ubicarse en un nuevo paradigma cultural (Touraine, 2005). La clave está en cómo hacer frente a esta nueva situación reflexionando sobre esta pluralidad y diversidad sin caer en el diferencialismo ni el universalismo y cómo hacer para que esta neutralidad y tolerancia no se convierta en un irresponsable laissez fair o cómodo asistencialismo.
El imparable proceso de democratización y diversificación de la sociedad, reclama la emergencia de planteamientos mucho más inclusores (Ainscow, 2001), de presencia y participación activa. Empiezan a manifestarse algunos planteamientos críticos que requieren nuevos marcos comunes, en los que la diferencia no implique desigualdad, y se camine dentro de parámetros de interculturalidad construidos sobre mínimos comunes imprescindibles para todos como marco común de una nueva ciudadanía (Bolívar, 2008). A lo que hay que sumar la pérdida de la ingenuidad, puesto que “una ciudadanía devaluada puede perder la capacidad de unirnos unos a otros” (García, 2007, 250).
Vivimos en una sociedad plural y democrática y damos por supuesto el carácter democrático de la educación, la inclusión y la interculturalidad; pero ésas son obviedades que necesitan ser revisadas. En el momento actual llegamos a la plena escolarización, luego el reto de la educación pública debe situarse en el reconocimiento de esta pluralidad y sus circunstancias, para dar un paso más y pasar del “estar o vivir junto a”, a “convivir e interactuar con” para “armar la sociedad” de todos y para todos. Tal vez, de lo que se está hablando es de reorganizar todo hacia parámetros más plurales y justos, evitando tanto el sesgo cultural como el academicista en la educación y ofreciendo un marco (social, curricular e institucional) alternativo, amplio e inclusor (Barton, 1998, 2008; Karsz, 2004; Ainscow, 2001).
Se demandan respuestas nuevas y creativas y la escuela debe tomar opción por una educación de calidad, inclusión, equidad e interculturalidad, que apuesta por un determinado tipo de ciudadanos y de sociedad del mañana, más justa y equitativa a la par que plural y con una sólida y digna base común que haga de núcleo aglutinador de la sociedad más allá del territorio o la economía.
El concepto de ciudadanía incluye la idea de ser y formar parte activa, más allá de la presencia o la tolerancia y supone acciones específicas para desterrar la posibilidad de ningún tipo de exclusión. Abarca cuestiones relativas a los derechos y las obligaciones, pero también ideas de igualdad, diversidad y justicia social; así como a unas competencias para actuar y en un espacio público en el que las personas pueden actuar juntas (O’Shea, 2003)
Para ello es preciso educar a la ciudadanía (Bolívar, 2008; Escudero y Flecha, 2005) en un marco de educación pública de calidad (Domingo, 2003), que posibilite el aprendizaje experiencial con otros de la ciudadanía (González, 2008) y promueva lazos, interrelaciones y un cuerpo común de aprendizajes básicos imprescindibles para todos (Col, 2006). Estos elementos son los que componen las bases de un currículum intercultural o democrático (Guarro, 2002), junto con las vivencias y dinámicas cotidianas para practicar y aprender haciendo ciudadanía en el seno de la sociedad y de la institución educativa (tanto sea formal, informal o no formal).
Desde que la OCDE (1995) comienza a promover la sociedad del conocimiento, va emergiendo la idea de buscar una educación para todos que satisfaga las necesidades básicas de aprendizaje para todos. Y, con ello, comienza todo un proceso que va retomando y reconceptualizado el constructo “competencias básicas”, hasta concluir en la propuesta común del espacio europeo. Los trabajos de Rychen y Salganik (2004 y 2006), para definir y seleccionar competencias fundamentales para la vida (DeSeCo), la revisión comparada que coordinan Luengo, Luzón y Torres (2008) sobre las reformas educativas basadas en el enfoque por competencias o el trabajo de acercamiento a la escuela propuesto por Bolívar y Moya (2007), sobre su implicación en la cultura imprescindible de la ciudadanía y sus abordajes educativos son esenciales para entenderlas.
Como se sintetizaba en otro momento (Domingo y Barrero, 2010), Las competencias clave o básicas (fundamentales) necesitan necesariamente del logro de los aprendizajes indispensables y con ellas se garantiza a todos estos aprendizajes. Así, son las herramientas necesarias que un individuo necesita para poder aprender a lo largo de toda la vida. Capacitan al individuo para que utilice todo su saber, sus habilidades y sus recursos personales, sociales y contextuales para desenvolverse cotidianamente en la sociedad donde vive. Suponen una puesta en valor de la utilidad de los aprendizajes para la resolución de problemas reales más allá de los puramente académicos. Por lo que se buscan nuevos encajes entre los que son competencias y cómo construirlas, desarrollarlas y evaluarlas en el ámbito educativo (Bolívar y Moya, 2007; Rey y otros, 2003; Perrenoud, 1999).
En este marco, había que redefinir un zócalo común de aprendizajes fundamentales y de competencias básicas que aseguraran un espacio común para ser, participar y convivir con posibilidades de éxito, inclusión y dignidad en la sociedad, más allá de las diferencias legítimas en una sociedad plural y democrática. Como define el prólogo del documento sobre “Socle commun” francés (MEN, 2005) se afirma que esta sobre “base común” se asienta la ciudadanía intercultural y la sociedad, y debe ser el principal instrumento en el que asegurar el desarrollo de competencias básicas para la educación y el aprendizaje a lo largo de toda la vida y pilar desde el que construir la educación intercultural de la ciudadanía.
Y aunque conciernen a todas las áreas de currículum, no son transversales (Rey, 1996), sino que son el nuevo núcleo duro, el pilar sobre el que gira la nueva educación básica. Y se desarrollan prioritariamente situaciones de integración (Roegiers, 2007) o de currículum integrado. El concepto de competencia es así un pilar del desarrollo curricular y una fuerza motriz para el proceso de cambio, pues es una apuesta destacada por un aprendizaje racional (Braslavsky, 2004).
Se trata de un esfuerzo por compatibilizar un núcleo común (aprendizajes imprescindibles, competencias básicas de ciudadanía y unos valores sustentados en una ética cívica) con el reconocimiento de las diferencias tolerables, sin hipotecar el futuro. Esto implica, siguiendo a Pérez Gómez (2007) otra forma de ver y afrontar el currículum escolar, sin bajar el nivel ni desechar contenidos y una nueva oportunidad para repensar y recuperar, desde nuevos enfoques, viejas buenas prácticas. Así las cosas, su puesta en práctica lleva implícita tres consecuencias:
1)      diferenciar el currículum básico “imprescindible” del “deseable”; para hacerlo más racional, tener criterio de acción y saber seleccionar para atender a la diversidad;
2)      apostar por una metodología focalizada en el aprendizaje y el reconocimiento de la utilidad del desempeño de tareas globalizadoras interdisciplinares en clase; y
3)      desligarse de una extendida idea de que la clave está en la programación por competencias, para aferrarse a procesos de reflexión y trabajo, para conquistar el sentido (Fullan, 2007) buscando en las “buenas prácticas docentes”, referentes y situaciones que sirvan para aproximarse al desarrollo de estas competencias.
La definición de los conocimientos fundamentales no implica en absoluto que haya que conformarse en la educación básica y obligatoria con estos conocimientos. Se ha de partir de la lógica del máximo aprendizaje, pero garantizando para todos esta base común (Bolívar, 2008). La primera parte de la propuesta es obvia y coincidente con la cultura profesional imperante, pero precisamente es la segunda dimensión la que nos reta más abiertamente. ¿Cómo garantizar los aprendizajes imprescindibles y las competencias básicas en un abanico de diversidades tan amplio? Especialmente en aquellos que tienen discapacidad o están en situación de riesgo de exclusión, fracaso, dependencia más allá de la imprescindible… ¿Hasta qué nivel de logro? ¿En qué condiciones?...
Los desarrollos normativos centrales y autonómicas que la desarrollan reparan en ello e instan al necesario cambio organizativo, curricular y profesional para hacer efectiva dicha propuesta. Se han dado pasos decisivos, tanto desde la propias Administraciones Educativas, como por centros y colectivos -como el nuestro, ver http://www.proyectoatlantida.net -, que están empezando a dibujar unos primeros nortes sobre el sentido y la práctica del trabajo de estas competencias básicas en el currículum. Pero el tema que nos ocupa necesita de un nuevo abordaje, distante de las propuestas de las reformas de la diversidad que se sustente en las buenas prácticas de atención a la diversidad, que han ido virando su orientación desde la integración a la inclusión desde una perspectiva de buena educación para todos (Armstrong y otros, 2009), desterapeutizando la escuela y la educación.
La cuestión es compleja y está cargada ya de avisos a navegantes. No valen respuestas técnicas ni descontextualizadas, y más que una propuesta cerrada son procesos y líneas gruesas para avanzar en el desarrollo de estas competencias básicas para todos; por lo que necesita mucho sentido común profesional y en las prácticas de apoyo (Domingo y Fernández, 2009).

miércoles, 20 de marzo de 2013

LAS TIC: UN DESAFIO DIDACTICO

En una reciente publicación del diario "El Mostrador" (19 de marzo 2013) aparece un dato importante que es preciso mentar por la trascendencia educacional del mismo:

"Subtel: (Subsecretaria de Telecomunicaciones) El 41% de los habitantes del país cuenta con acceso a internet. En cuanto a las conexiones de banda ancha móvil e internet móvil, éstas duplicaron a las fijas, alcanzando un total de 4.921.587, que representa un crecimiento exponencial de 50% y que se explica por el aumento de equipos smartphones en el mercado, que alcanza al 77% de la navegación móvil."

Si la noticia es acertada, menudo trabajo tienen los educadores para ponerse al día en sus tareas didácticas, ya que la enseñanza que ejercen no puede soslayar el crecimiento rápido y complejo de las tecnologías de la información y comunicación (TIC), como tampoco hacer vista gorda a que hoy día gran parte de los "aprendizajes de información" se manejan a través de medios digitales. 

Cuestión distinta es cómo los estudiantes adquieren información y cómo la elaboran, para convertirlas en conocimientos significativos y pertinentes y cómo la integran a sistemas cognitivos de mayor extensión y comprensión, que les permita unificar sus visiones de la realidad en todos coherentes y no simplemente en "hechos" aislados, muy propio al pensamiento marcado por la tendencia a realizar solo proyectos de carácter inductivo. 

La tarea didáctica de los profesores/as, por tanto, es enseñar a sus alumnos a pensar, es decir, enseñarles a desarrollar y utilizar las capacidades y los medios con que naturalmente cuenta el ser humano: capacidad de observación, de análisis, de síntesis, de clasificación, de descripción, de comparación, etc. 

Solo de este modo las TIC se convertirán en verdaderos medios auxiliares de la didáctica y no en elementos que a los profesores les producen temor y desconfianza pedagógica.

LA EDUCACIÓN DEL ESPÍRITU

¿Es posible la restitución de una educación que considere la formación del espíritu, como eje central del desarrollo humano?

Nada más pasado de moda, ni nada más premoderno que hablar sobre la formación del espíritu en educación. Hoy, en algunas instituciones escolares casi llega a ser una insolencia hablar de formación espiritual, en este mundo donde los valores están trastocados y en donde se valoriza mucho más una buena camisa, un buen auto, las marcas de nuestras ropas, el consumo masivo, la comida chatarra, las apariencias, los proyectos sin sentido, el hacer por el hacer, el hedonismo, el alcanzar éxitos, y muchas otras cuestiones que están muy alejadas de lo que conocíamos como "vida espiritual".

Hoy, sin duda, en muchos colegios es más importante que el alumno aprenda mucho "inglés" y mucha "computación" por sobre la formación de valores humanos, simplemente humanos, que permitan hacer de la formación de nuestros alumnos un proceso integral de búsqueda de los equilibrios necesarios para una adecuada y sana formación de si mismos como personas.

Mucho inglés, piensan algunos padres, para que sus hijos o hijas se sepan desenvolver con comodidad en el mundo de los negocios o en el peor de los casos, para que sepan descifrar los instructivos tecnológicos de las máquinas y herramientas que importamos de otras latitudes. Hoy el inglés, como el francés lo fue ayer, es visto como una herramienta para desenvolverse con comodidad en el mundo, sin la cual es casi imposible "triunfar" y "tener éxito".

También mucha computación, para que sus hijos sepan adentrarse en estos nuevos mundos de la información, sin la cual, creen los padres, no podrán estar al día, no podrán obtener la felicidad y serán unos analfabetos en un mundo que se mueve al ritmo de la Internet u otras redes informáticas. No importa que el niño no sepa clasificar, sintetizar, analizar, describir, ordenar, darle sentido a la información; lo importante es que tenga acceso a ésta y por supuesto...a los juegos, con los cuales los mantienen fijos e idiotizados frente a la pantalla del ordenador, para que se "entretengan" y los dejen un momento en paz al regreso de sus trabajos.

"No es posible despertar a la conciencia sin dolor.
 La gente es capaz de hacer cualquier cosa, por absurda que parezca
para evitar enfrentarse a su propia alma
Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz
si no haciendo consciente su oscuridad"
Carl Jung

Por lo mismo, cuando se observan estas situaciones, uno se pregunta.... ¿es posible la restitución de una educación que considere la formación del espíritu, como eje central del desarrollo humano?

La respuesta a esta interrogante tiene que ver mucho con la perspectiva en la cual nos pongamos en relación al crecimiento humano y cual es el rol de los profesores en esta tarea. De partida, es posible pensar que los profesores pueden llegar a ser buenos educadores, ya sea esto por una muy buena formación profesional y técnica o por una inclinación y gusto de vida que los hace acercarse a los otros, como podrían acercarse también a la naturaleza o la historia, a la mecánica o a los animales. Para todos estos tipos de profesores existen variedades de alumnos, que los pueden considerar, además, buenos educadores para ellos, sin importar mucho cuales sean las motivaciones más profundas que esos profesores tengan para dedicarse a la tarea de enseñar.

Nosotros, sin embargo, pensamos que la tarea de la formación del espíritu del niño y del joven implica de parte del profesor y de la institución escolar una profunda vocación de servicio y respeto por la naturaleza humana y su crecimiento. En otras palabras, implica una profunda vocación pedagógica y educativa. Implica que en el corazón y en la inteligencia del profesor exista la necesidad y aspiración de ser maestro, es decir, ser un acompañante del otro en el camino de hacer su vida, mientras al mismo tiempo se exige a sí mismo un desarrollo pleno de todo su potencial humano. Nada más exigente, por lo mismo, que ser un educador, pues sólo de esta manera, conectado con su propio ser y hacer, puede ayudar al otro a conquistar los aspectos más sublimes de su persona, es decir, conquistar su espíritu.



El trabajo bien hecho, con voluntad e inteligencia, es quizá
la mejor vía para llegar a la formación de una vida plena.
 
¿Estamos preparados los profesores para ser educadores y maestros, que ayuden a la construcción de las bases de la existencia de sus alumnos, especialmente en uno de los aspectos hoy más olvidados, como lo es la vida del espíritu?

Pensamos que no lo estamos, pues el tiempo que nos toca vivir a todos nosotros es un tiempo que ha relegado la vida del espíritu a un tercer o cuarto plano. Nos podemos imaginar a aquellos que abrazan la vida religiosa o pedagógica, la vida del arte o la literatura y surgen de inmediato imágenes de incomprensión cuando la religiosidad, la pedagogía, el arte y la literatura son genuinos y van muchas veces en contra de lo establecido, es decir, van en contra del individualismo y el pragmatismo imperante.
Por eso es difícil retomar una educación del espíritu. No sólo porque faltan profesores que sean educadores, sino porque fallan las condicionantes mismas de la vida social y cultural que permitan vislumbrar rayos de luz y de espíritu en un mundo que se desgasta, estúpidamente, en los simples hechos, sin encontrarles sentido ni trascendencia


                                                        Gabriel de Pujadas Hermosilla
Consultor Educacional
Abril  2013

miércoles, 6 de marzo de 2013

LA ENSEÑANZA DE ELITE ES GRATIS EN INTERNET

DIARIO EL PAIS, ESPAÑA.

T Nueva York 4 DIC 2012  

(ABRIR ENLACE PONIENDO EL PUNTERO SOBRE EL NOMBRE)


La enseñanza de Introducción a la Sociología es algo casi automático para Mitchell Duneier, catedrático de la Universidad de Princeton en Nueva Jersey: la ha impartido 30 veces y el manual que coescribió ya va por su octava edición. Pero el pasado verano, mientras transformaba su clase en un curso gratuito en Internet, se vio enfrentado a algunos Interrogantes novedosos: ¿dónde deberá centrar la mirada mientras una cámara graba sus clases? ¿Cómo podrían compartir sus ideas los 40.000 estudiantes que se matricularon online? ¿Y cómo saber lo que están aprendiendo? 

En muchos sentidos, la trayectoria de profesor en un aula a docente online de decenas de miles de estudiantes refleja un movimiento más amplio, que es posible que transforme la educación superior. Varias empresas ya ofrecen una enseñanza de élite a nivel universitario —que antes solo estaba disponible en el campus, a un gran coste y solo para unos estudiantes selectos— gratuita para todo el que tenga una conexión a Internet.Además, estos cursos masivos abiertos, o MOOC por sus siglas en inglés, utilizan el poder de su enorme número de matriculados para enseñar de una nueva manera, aplicando la tecnología del trabajo masivo a los foros de discusión y a las calificaciones, y permitiendo que los profesores usen las clases online y reserven tiempo de clase en el campus para relacionarse con los estudiantes.Es probable que la difusión de los MOOC tenga grandes consecuencias.

Las universidades de nivel inferior, que ya se enfrentan a críticas por unas tasas de matrícula elevadas, pueden tener dificultades para convencer a los estudiantes de que sus cursos valen el precio que pagan por ellos. Mientras, algunos expertos expresan sus reservas sobre cómo puede evaluarse la enseñanza en Internet y advierten de la posibilidad de que se hagan trampas.

Los MOOC acapararon la atención pública por primera vez el año pasado, cuando Sebastian Thrun, catedrático de la Universidad de Stanford en California, ofreció un curso gratuito sobre inteligencia artificial que atrajo a 160.000 estudiantes de 190 países. El aluvión de publicidad que generó impulsó a las universidades de investigación de élite a empezar a abrir su educación superior a todo el mundo, quizá con la esperanza de, al final, llegar a ganar dinero.Hoy en día hay millones de estudiantes matriculados en cientos de cursos en Internet, entre ellos los que ofrecen Udacity, una empresa derivada de Thrun; edX, una sociedad de capital riesgo de Harvard y del Massachusetts Institute of Technology, y Coursera, una empresa derivada de Stanford que ofrece el curso de Duneier y otros 200 más. Atraen a un público amplio: los jubilados creen que los cursos les ayudan a la formación continua, y los estudiantes indios los consideran su única posibilidad de conseguir un trabajo de nivel universitario.

Las mejores universidades con cursos como el de Duneier tienen la posibilidad de ganar mucho, tanto en prestigio como en capacidad para redefinir su pedagogía.

“Al principio resultaba muy intimidante dar clases sin alumnos in situ, sin saber quién está escuchando y cómo reacciona”, asegura Duneier. “Hablo de cosas como las diferencias raciales en el coeficiente intelectual, Abu Graib y los baños públicos, y me preocupaba que mis clases pudiesen dar la impresión de ser ejemplos del etnocentrismo estadounidense”.

Cuando impartió su primera claseonline, los estudiantes escribieron cientos y luego miles de comentarios y preguntas en los foros de discusión de Internet. La tecnología del crowdsourcing (colaboración abierta) fue muy útil: todos los estudiantes que leían el foro podían votar las preguntas y los comentarios, y así sus votos le permitían identificar los temas importantes y adaptar sus clases.Las mejores universidades con cursos como el de Duneier tienen la posibilidad de ganar mucho, tanto en prestigio como en capacidad para redefinir su pedagogía. 

Los riesgos son mayores para las universidades de menor tamaño, que pueden verse tentadas de prescindir de algunos de sus cursos introductorios —y de algunos de los profesores que los imparten— y sustituirlos por unas clases en Internet más baratas y de profesores con grandes nombres.“Hemos llegado al momento crítico en el que todas las universidades importantes están pensando qué pueden hacer online-”, señala Peter McPherson, presidente de la Asociación de Universidades Públicas y Estatales.La Universidad de Tejas ha anunciado que usará los cursos de edX para los créditos. Los estudiantes de una clase de Udacity- pueden obtener créditos a través del Campus Global de la Universidad del Estado de Colorado. La mayoría de las empresas que proponen MOOC se plantean ofrecer créditos y cobrar tasas por los certificados y los exámenes vigilados. Princeton no ofrece certificados de finalización.

Los primeros MOOC se centraban en las ciencias informáticas y en la ingeniería, pero Duneier imparte cursos de humanidades, en los que los estudiantes llevan el proceso de calificación.

Para crear una sensación de seminario, Duneier usó una sala devideochat en la que seis u ocho estudiantes —de Katmandú, Siberia, Irán o Princeton— hablaban de las lecturas; otros alumnos podían volver a reproducir el vídeo y comentarlo. 

Para Doug MacKenzie, bombero de Filadelfia de 34 años, los videochatscon sus lejanos compañeros de clase eran lo más destacado. “Creo que es realmente genial poder hablar con alguien en Siberia”, afirma. 

El precio —cero— era fundamental. “Siempre he querido estudiar una carrera, pero el problema es que no tengo dinero para hacerlo”, indica Mackenzie, que ha cursado cuatro MOOC.

El planteamiento sigue siendo experimental, especialmente en el campo de las humanidades. Cada estudiante debe calificar el trabajo de cinco compañeros para obtener su nota, la media de las calificaciones que le otorgan sus compañeros. Duneier y sus ayudantes han calificado miles de exámenes finales, comprobando las notas que asignan con las que dieron los estudiantes. Hasta ahora, ha encontrado una impresionante correlación de 0,88. 

Al calificar a mano los exámenes de mitad de curso, Duneier y sus ayudantes descubrieron que cerca del 3% de los estudiantes había copiado. Pero, justo antes del examen final, Duneier detalló las normas para un examen con los libros cerrados. “Les dije: ‘No usen sus notas, no busquen en Google y no pregunten a su mujer”. Las calificaciones a mano todavía no han detectado ningún caso de copia.

lunes, 4 de marzo de 2013

LA BÚSQUEDA DEL SENTIDO PEDAGÓGICO Y COMPETENCIAS PARA LA LABOR DOCENTE.

1.- ¿COMO CARACTERIZAR LA ÉPOCA CONTEMPORÁNEA EN LA DIMENSIONES DEL TIEMPO Y EL ESPACIO PEDAGÓGICO?

·        Tiempo largo….tiempo corto. Duración y cronos. Lo natural y lo accesorio.

·        La movilidad de las personas. El acceso a bienes inalcanzables hace un corto tiempo atrás.

·        El avance tecnológico: asombro, incredulidad, admiración y estupefacción.

·        La falta de pensamiento prospectivo y la negación de la reflexión educativa teórica (filosofía de la educación)

·        La cultura de los proyectos, como metodología casi excluyente.

2.- EN ESTE CONTEXTO, ¿CUALES SERÍAN LAS PRINCIPALES DIFICULTADES QUE TIENEN LOS PROFESORES Y PROFESORAS PARA ENCONTRAR UN HILO CONDUCTOR O UNA BASE SÓLIDA A SU PROPIA EXISTENCIA COTIDIANA COMO TALES?

·        La incertidumbre de un mundo mejor, en el cual se pueda ser feliz. Ello lleva a la desesperanza, al desanimo, al negativismo, a la hipocresía, al no querer saber (la negación como actitud sicológica), al relativismo, al no creer sino en lo fugaz.

·        Perdida de la identidad personal y social. Los individuos se venden al mercado, a la ignorancia, pierden la voluntad de buscarse a sí mismos.

·        Los profesores dejan de ser educadores, para convertirse en instructores de un curriculum bosquejado desde los ámbitos tecnocráticos dominantes, nacional e internacionalmente.

·        Se deja de lado la capacidad de crear e innovar. Fallas en la formación universitaria.

·        Actitud acomodaticia y desencanto profesional. Profesores bourning con demasiada rapidez.

3.- ¿CUÁL SERÍA EL ROL Y LAS FUNCIONES DE LA EDUCACIÓN Y LOS EDUCADORES  PARA CREAR UNA COMUNIDAD DE PERSONAS INTEGRALES Y MAS FELICES, SABIENDO QUE NO LO PUEDEN HACER TODO PARA CONSEGUIR ESTE OBJETIVO, SALVO COOPERAR CON EL MISMO?

·        Una primera es tener como centro la persona y su inserción plena en la comunidad, para así poder desarrollar su potencial humano. Sin la persona no existe comunidad, y sin comunidad no existe la persona integralmente desarrollada.

·        De ahí la necesidad de crear cuerpos intermedios entre la Persona y el Estado, es decir, fortalecer la comunidad o como hoy se dice, la sociedad civil. En nuestro caso, desarrollar sistemas municipales abiertos de educación a cargo del Municipio reformado y participación del Estado, más los actores comunitarios.

·        Cambio radical de actitud frente a la vida de parte de los educadores y educadoras: de lo negativo a lo positivo; del alma negra, llena de negatividad al alma cristalina, llena de esperanza y sentido.

·        Intentar, a toda costa, el desarrollo del propio desarrollo del potencial humano, de si mismo y de aquellos que son nuestros pares y autoridades educacionales.

4.- ESPECÍFICAMENTE  A SU JUICIO, ¿CUALES SERÍAN LOS ELEMENTOS MÁS IMPORTANTES DE CONSIDERAR PEDAGÓGICAMENTE, DE ACUERDO A LO  ANTES DICHO POR USTED?

·        Lo primera es cambiar el foco de nuestra atención del Aprendizaje a la Enseñanza, por variados motivos:, evaluaciones traumatizantes, exigencias sociales desmedidas, competitividad por sobre aprendizaje solidario, interferencia con las comunidades de aprendizaje (especialmente virtuales).

·        La Didáctica y no el aprendizaje, por el suficiente motivo de que nuestra labor primera es enseñar para que los alumnos/as aprendan y desarrollen su potencial humano.

·        Un buen y pertinente aprendizaje es efecto de una buena enseñanza, ejercida por el educador como profesional (ciencia y arte) de la Educación)

·        Aceptar el error como componente de la enseñanza y el aprendizaje. Idea del fracaso y del éxito.

·        Lecto escritura y calculo versus trabajo manual. Escala del conocimiento.

·        Lo intelectual y técnico en equilibrio con la afectividad (emociones y sentimientos), con el cuerpo y sus sensaciones y la capacidad de trascendencia, no necesariamente intelectual (rol de la intuición) que es por donde se ofrece al ser humano el sentido de la existencia.


5.-MODELO DE COMPETENCIAS.
Necesidad de llevar a la práctica lo antes dicho: 6 competencias de base.
1.        Competencia de Comunicación.

2.        Competencia de desarrollo personal.



3.        Competencia de auto aprendizaje permanente.



4.        Competencia de interacción social.



5.        Competencia de conocimientos.

6.        Competencias técnicas o instrumentales.



ADVERTENCIA
Este es un texto  elaborado como un simple bosquejo para orientar una conferencia dada en Santiago de Chile, en la Comuna de La Granja, con motivo de la inauguración del año escolar 2013 y presidida por el Alcalde de la Comuna don Felipe Delpin. Cualquier consulta o profundización sobre el mismo dirigirse a depunet@gmail.com

Gabriel de Pujadas Hermosilla
Consultor Educacional

1 de marzo del 2013.