miércoles, 27 de febrero de 2013

EL ENSEÑAR: EJE DE LA FUNCIÓN DOCENTE.


EL ENSEÑAR: EJE DE LA FUNCION DOCENTE.
(DIEZ NUEVAS COMPETENCIAS PARA ENSEÑAR)

Tal como lo afirma el Profesor Philippe Perrenoud (1) existirían a lo menos 10 nuevas competencias para enseñar adecuadamente. Las nombramos y las caracterizamos de acuerdo a nuestro entender:

1. Organizar y animar situaciones de aprendizaje, es decir, preparar el campo de trabajo pedagógico de manera consciente y planificada, en la cual se consideren situaciones de enseñanza y de aprendizaje que motiven a los estudiantes a progresar en todas las dimensiones de su desarrollo personal.

2.Gestionar la progresión de los aprendizajes, para cuyo efecto es preciso que el profesor/a  tome tiempo para planificar adecuadamente la progresión de los aprendizajes de sus  alumnos, sin saltarse etapas o configurando un desorden no esperado por los alumnos/as. De algún modo el profesor debe considerar caminos desde lo más fácil a lo más difícil o vice versa, o desde lo particular a lo general, o de lo general a lo particular, etc. En todo caso la progresión debe existir, no importa cuál sea el camino que se tome, pues debe haber una lógica subyacente que avale el camino seguido.

3. Elaborar y hacer evolucionar dispositivos de diferenciación, es decir poner en juego diferentes mecanismos o unidades que permitan diferenciar los ritmos de aprendizaje de los alumnos, sus distintas motivaciones, etc. Aquí juega un rol Importante el material didáctico que el profesor utilice para la puesta en marcha de su proceso de gestión y acción pedagógica.


4. Implicar a los alumnos/as en su trabajo,  lo cual implica que cada alumno tome conciencia de sus procesos de aprendizaje, mientras los realiza y una vez realizados (metacognición)

5. Trabajar en equipo. Es preciso enseñarles a trabajar en equipo, dadas las modalidades de gestión laboral, familiar y social a la cual los alumnos/as se verán  enfrentados al salir del sistema escolar. Del mismo modo, el trabajo en equipo tiene una gran fuerza pedagógica para considerar la enseñanza de los valores, ya que mediante este esfuerzo de dejar de lado los egoísmos propios se aprenden a respetar, a escuchar y  a valorar el aporte de los otros como algo natural y bueno para el bienestar de la comunidad (curso, escuela, familia, etc.)                                                      

6. Participar en la gestión de la escuela. El trabajo pedagógico no es un trabajo solo personal, si bien lo es, sino además es un trabajo que en la sociedad contemporánea se da al interior de marcos institucionales, como son los marcos normativos que nos propone y muchas veces, impone la escuela. La vida social se da en las instituciones, es decir, al interior de conjuntos normativos que pueden adquirir distintas formas de organización (escuela, liceo, empresa, partidos políticos, gremios, sindicatos, etc.) y que de alguna manera  permiten el  éxito o fracaso de la acción pedagógica del profesor/a.

7. Informar e implicar a los padres, ya que cuando el estudiante ingresa al establecimiento educacional y específicamente a la sala de clases, entra con todo el bagaje familiar y socio cultural del entorno. De ahí la necesidad de coordinar la vida de la familia con la vida escolar (currículo oculto)

8. Utilizar las nuevas tecnologías. Ya no se le puede dar la espalda al avance de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (Las denominadas TIC), ya que ellas son parte habitual de la vida cotidiana de las nuevas generaciones. La Escuela y los Educadores no pueden estar ajenos a los avances pedagógicos que éstas mismas han introducido en las nuevas formas de enseñar y aprender.

9. Afrontar los deberes y los dilemas éticos de la profesión. Nada más ajeno a la tranquilidad y paisaje apacible de una pintura o foto del mundo rural, que la sala de clases y el mundo actual de la educación, en donde el profesor debe poner en marcha todas sus capacidades y prácticas de ser un buen conductor, acompañante u orientador  del crecimiento de la naturaleza humana de cada estudiante o si se quiere, del desarrollo de todo su potencial humano.

10.Organizar la propia formación continua. Un profesor/a  que no es capaz de organizar su propia formación continua, tiene una carencia profesional muy importante, pues ésta no le permite ir al ritmo de los nuevos cambios que viven sus alumnos, como tampoco comprender los cambios que se dan a nivel del ambiente socio-cultural, económico y político en el cual debe vivir. Ser capaz de tener la capacidad de ver y comprender el “signo de los tiempos” es decir comprender que está pasando en lo más profundo de sus circunstancias históricas personales y sociales, producen una pérdida de los significados de los actos cotidianos como educador.

De ahí la necesidad que todo profesor/a sea capaz de construir y reconstruir de manera permanente su formación como pedagogo/a, para ser capaz de navegar con el ritmo de los tiempos y de su propia existencia.

LA IMPORTANCIA DEL  ENSEÑAR EN EL TRABAJO EN EL AULA
Uno de los problemas más importantes y trascendentes del trabajo educativo está vinculado directamente con el trabajo pedagógico en el aula, es decir, el trabajo que realiza un docente en el aprendizaje de los alumnos. Junto a ello se agregan otros aspectos, factores o agentes como son la familia, los procesos de articulación didáctica,  el rol del liderazgo, etc.

Estos diversos aspectos que concurren en un curso o taller, en su conjunto van creando un ambiente cultural de aprendizajes: por tal entenderemos el escenario que envuelve y construye el capital cultural del aprendizaje.  En esto convergen todos los actores educativos involucrados con sus conocimientos, gustos literarios, musicales, estéticos, vocabulario, códigos, dicción al hablar, preocupación por el arte y la cultura, sus habilidades, destrezas y conocimientos, intereses y perspectivas o miradas de futuro, su visión sobre la educación, niveles de compromiso, etc.

De tal forma que contribuirá decididamente a crear perspectivas de cambio o transformadoras de los estudiantes en dependencia directa con el nivel socioeconómico y sociocultural en el cual se encuentre asentada  la unidad educativa, en este caso, la Escuela.

Para el logro del desarrollo de sus potencialidades los alumnos tienen que desarrollar habilidades, destrezas, conocimientos y valores que le permitan poder decodificar la realidad que los envuelve y desde ahí, construir su proyecto de vida y laboral,  que serán parte de las distintas opciones que le pueda brindar el sistema de educación.

DEL APRENDER A LAS METODOLOGÍAS DE LA ENSEÑANZA
La didáctica es el sustento teórico que permite a los docentes reflexionar críticamente sobre los procesos mismos de aprendizajes y creativamente elaborar estrategias o metodologías de enseñanza aprendizaje. Se concibe hoy en día a la didáctica como  la disciplina o tratado riguroso de estudio y fundamentación de la actividad de enseñanza, en cuanto que propicia el aprendizaje formativo de los estudiantes en los más diversos contextos y en consecuencia la didáctica es una disciplina de naturaleza pedagógica, orientada por las finalidades educativas y comprometida con el logro de la mejora de todos los seres humanos, mediante la compresión y transformación permanente de los procesos socio-culturales en los cuales vive y se desarrolla.

Además, es una acción entre el que aprende y el que enseña; surge en torno a la función del saber y por último es un intercambio para la apropiación de un contenido cultural por parte de un sujeto  – alumno  –  a través de la mediación de otro  – profesor. En síntesis, la didáctica es una disciplina de carácter práctico y  por ello es muy importante  que cualquier actividad que  tiene por fin los aprendizajes y desarrolle un material didáctico en cualquier área del conocimiento, responda a las siguientes interrogantes:

¿Para qué es esta metodología?
¿Quiénes son nuestros estudiantes y cómo aprenden?
¿Qué hemos de enseñar?
¿Qué implica la actualización del saber? Y, especialmente
¿Cómo y con qué medios realizar la tarea de enseñanza?
                                                                                                                                                   
En esta dirección,  el objeto material de la Didáctica es el estudio del proceso de enseñanza-aprendizaje. Y su objeto formal, consiste en la prescripción de métodos y estrategias eficaces para desarrollar el proceso mencionado.

Los conceptos de enseñanza-aprendizaje son complementarios: enseñar implica mostrar algo a los demás y en este caso la enseñanza recae por lo general en el docente. Mientras que el aprendizaje es la actividad que le corresponde al estudiante, por la cual capta los contenidos que le enseña el profesor. En palabras más elaboradas, el aprendizaje es la secuencia de acciones encaminadas a la construcción del conocimiento, al desarrollo de habilidades y a la formación de actitudes (…) La profundidad y la calidad del aprendizaje estarán determinados tanto por el conocimiento y comprensión de la naturaleza de la misma y por la información que se posee sobre el tema, así como por el grado de control que se ejerce sobre los procesos cognitivos implicados: atención, memoria, razonamiento, etc.
                                                           
La didáctica como ciencia se ocupa de variados puntos como son:
*     La enseñanza, como concepto clave.
*     La planificación y el desarrollo curricular.
*     El análisis en profundidad de los procesos de aprendizaje.
*     El diseño, seguimiento y control de innovaciones.
*     El diseño y desarrollo de medios en el marco de las nuevas tecnologías
educativas.
*     El proceso de formación y desarrollo del profesorado.
*     Programas especiales de instrucción.

En el proceso de enseñanza-aprendizaje se ven envueltos: estudiantes, docentes, metodologías didácticas, contenidos y materias, el contexto sociocultural, la familia, etc. Es un proceso multivariado, del cual son responsables no solo los maestros, sino también aquellos que hacen las políticas educativas y gestionadores de las mismas que influyen, directa o indirectamente, en su desarrollo.

En vista de lo indicado, es importante tener claro el concepto de aprendizaje, ya que el docente puede enseñar, pero todo puede ser inútil si el alumno no aprende.
Entonces, la  tarea didáctica ya no consiste sólo en enseñar, sino en crear las condiciones para que los alumnos aprendan. Y, ¿qué entendemos por aprender?
Entendemos que es realizar un proceso en el que tiene lugar un cambio o modificación de la conducta, persistente, normalmente positivo para el organismo y como consecuencia de algún agente exterior a la persona que aprende.

Los aprendizajes son consecuencia lógica del acto didáctico, definido como la acción intencional de la persona del Docente en el momento en que se establece una relación bipolar activa, que se actualiza en un proceso dialéctico personal, que comienza con el estímulo magistral transeúnte  –enseñanza– para terminar en la respuesta inmanente asimila dora de una verdad  –aprendizaje– por parte del estudiante.

Dicha formación involucra necesariamente dos aspectos. El primero, la integración de una cultura concreta. Y el segundo, el desarrollo cognitivo individual necesario para poder progresar en el aprendizaje de conceptos, procedimientos y actitudes. Sobre todo en el aprendizaje de procedimientos para obtener el  aprender a aprender. Se trata de la formación de las estructuras cognitivas y del perfeccionamiento de las funciones mentales superiores. Destacando entre las estrategias cognitivas la comprensión, memoria, clasificación, solución de problemas, flexibilidad, análisis, síntesis, toma de decisiones, pensamiento crítico, creatividad.

No basta con transmitir la cultura solamente, sino que se debe enseñar a utilizar consciente e inteligentemente las posibilidades de cada uno en su propio aprendizaje. En definitiva, elaborar los propios conocimientos, decidir por sí mismo las pautas de  conducta a elegir racionalmente. Lo cual requiere conocerse a sí mismo, conocer las técnicas de aprendizaje, estudio e intervención en función de la realidad.

Con la integración de la cultura apuntada en primer lugar, se incluye la consideración y toma de posición personal. Incluye tanto el conocimiento de un conjunto de datos, como también los hábitos, valores, actitudes ante la vida o patrones de conducta. Resumiendo, asimilar formas de pensar, sentir y actuar. Todo ello, cultura básica y desarrollo de las competencias necesarias para acrecentarla, constituyen la formación integral, objetivo que debe conseguir la actividad didáctica.

Lo anterior lleva al tema de entender la sala de clases o una instancia donde se desarrolla el proceso de enseñanza-aprendizaje,  como un grupo humano donde se
comparte el saber en todas sus manifestaciones; es el escenario generalizado del trabajo de docentes-estudiantes, puesto que el primero implica materializar su conocimiento pedagógico y para el segundo constituye  la construcción de su formación integral como ser humano. Esta definición está en estrecha relación con el saber didáctico, ya que éste debe ponerse en práctica dependiente de la realidad del grupo humano que hay en el interior del aula, con un discurso permanente   recreación de la cultura.

Gabriel de Pujadas Hermosilla
Consultor Educacional
Febrero  2013



1 Philippe Perrenoud. “Diez nuevas competencias para enseñar. Invitación al viaje” Col. Biblioteca de aula, 196. Editorial Graó. Barcelona, 2007 (5ª edición).

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